En Historiteca somos fanáticos de la WWE. En una oportunidad conversábamos con Camrot sobre las veces que fuimos castigados por jugar a la lucha libre y, estoy seguro que, más de alguno de ustedes también puede contar una que otra anécdota. Recordemos aquellas tardes en las que nos reuníamos frente al televisor para ver a nuestros luchadores favoritos enfrentarse en el ring, y sin lugar a dudas, aunque sea por un momento, soñamos con estar en ahí y convertirnos en campeones, ostentando el cinturón del campeonato y un público que aclama nuestro nombre. Pues bien, Luchando con mi familia es eso, la concreción de ese sueño.

«Si tu puedes oleeeeeeer, lo que la Roca, está cocinando» Apenas escuché eso dije ¡¿En serio comienza así?! Y me encuentro con un pequeño, que al igual que yo, estaba viendo la lucha libre frente al televisor y de pie. Todo eso transcurrió en el primer minuto. Aquí hay algo interesante. Aún más cuando llega su hermana menor y cambia de canal, donde están dando Hechiceras y comienza una lucha por quién tiene el control hasta que aparecen los padres, quienes resuelven esto al más puro estilo de la lucha libre. Aquí nos presentan a la familia que se gana nuestro corazón en los primeros 5 minutos de película, Los Knight, quienes sueñan con llegar a la empresa de lucha libre más grande del mundo, la WWE, de hecho ellos tienen una pequeña empresa familiar la WAW, donde entrenan a jóvenes talentos o quizás no tan talentosos pero apasionados, y que además realizan pequeños shows locales.

Creía que vería una película de lucha libre, pero no, encontré algo más. Una lucha interna de Paige, por formar parte de la WWE. La de su Zak, que enfrenta la decepción de no haber sido seleccionado para formar parte de ese mundo con el que tanto soñó, a diferencia de su hermana que compartía el sueño con él, pero no era el propio de ella y que incluso será cuestionado hasta la pelea final por el título de campeón, que decidirá la suerte de Paige.

La película mezcla inteligentemente los momentos cómicos con los elementos más dramáticos, con un pulso que hace que el ritmo no decaiga nunca. Y así logra un humor con mucha ironía pero sin caer en el cinismo fácil. Un claro ejemplo, es el encuentro entre la familia protagonista y los padres de la novia de Zak. Si aún no ven la película recuerden este momento, además el director, Stephen Merchant, interpreta al «suegro» y en cuanto a la dirección, es una narración clásica, pero con una excelente construcción de los personajes. El padre de Paige, un hooligan que le tenemos cariño e interpretado por el genio de la comedia Nick Frost, hasta sus compañeras de entrenamiento quienes derriban estereotipos de belleza frente a las luchadoras. Sin olvidar al entrenador de la WWE, un Vince Vaughn imperturbable, y responsable de algunos de los mejores chistes.

Si eres un fanático de la WWE, adorarás ver a la Roca que se interpreta a sí mismo y vaya ¡Qué bien le sale! Te emocionarás con la escuela de lucha libre de la familia Knight y sin lugar a dudas disfrutarán el camino de Paige, de principio a fin porque cuando ella sube al ring, nosotros también lo hacemos.

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